Una vez alguien dijo: "descubrir la biblioteca de Albendea ha sido como encontrar un oasis". Hemos cumplido 10 años y aquí seguimos, intentando crear y recrear este espacio de encuentro, encuentro con otras personas, otros paisajes y tal vez con uno mismo, ojalá. Si decides entrar, por favor, pasa sin llamar: la biblioteca es el lugar donde duermen los libros, despiértalos en silencio. Gracias.

Mostrando entradas con la etiqueta Natividad González. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Natividad González. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de marzo de 2011

21 de marzo: DIA INTERNACIONAL DE LA POESÍA


El 21 de marzo se celebra el DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA y nuestra usuaria y amiga Natividad González Crespo, nos ha regalado este poema.

Nati, gracias de nuevo por compartirlo con todos nosotros.

SALTO

Cuando la senda es larga

y desenvainar una sonrisa no funciona,
miro atrás, a lo lejos
un alma en pena:
ojos oscurecidos por el dolor,
manos temblorosas…

S
a
l
t
o

a
b
i
s
m
o,

las dudas se evaporan,
la senda se a b r e,
valoro las pertenecías
para progresar.

Natividad

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Nuestros olivos


Natividad González Crespo: amiga, usuaria y colaboradora con las actividades de la biblioteca, nos envía esta composición sobre los olivos, muy oportuna ahora que nos encontramos en plena faena de recogida.
Gracias de nuevo, Nati.

NUESTROS OLIVOS
Los olivos de mi tierra, son pequeñitos
sus ramas meto en el cesto, así los ordeño yo.
Me preguntareis,
¿porqué los ordeño, no es posible no?
Ordeñar olivos de verdad se puede hacer
metes la rama en el cesto y las olivas caen.Apenas una centena, tienen mis tierras
pero que feliz me siento, cuando paseo por ellas.Verdes y negras olivas, aceite virgen, su cera,
dan estos queridos olivos, desde más de una década.
Árbol humilde, bebe cuando llueve,
mece sus ramas el viento mientras los frutos,
ahora verdes,
maduran exquisitos, para que me los lleve.
Para ponerlos “guapos”
-como mi madre dice-
y elegantes a la vez, cortamos sus marmotes
aramos la tierra también.
A la verde, verde, a la verde oliva
como la cancioncilla, que oí de niña.
Hoy más mayor, saboreo sus frutos
poniéndolos en la mesa, para dar un nuevo lujo.
El arbolito que nació, unos años atrás
sabes tú si se llamó, olivo, nada más.
Entre las ramas del olivo, encontré el amor verdadero
sus ramas me abrazaban, con tan intenso candor
que me enamoré de sus hojas, y la belleza de su flor.
El frío de la sierra, en tierra de secano
sus olivos conserva, dando aceite todo el año.
Las madrigueras más cercanas, cobijan algunas liebres
vigilan a los olivos, haciéndolos más alegres.
Florecillas de los campos, tened compasión de mí
que dormís arropadas, por tan galán allí,
que mi árbol favorito, el olivo será
siempre que esas florecillas, me permitan alagar.
Sentimientos que afloran, aunque desorganizados
es mi alma quien los anhela, cuando no estoy a vuestro lado.
Olivo, olivito mío espérame allí, vigilando la tierra, como si fuese un jardín.
Alcarreños mis olivos, igual que los de Jaén
dando verdes y negros frutos, para comerlos después
para añadirlos a los guisos, a ensaladas también.
Tan valioso jugo es el aceite
que untaremos en el pan
echándole un poquito de azúcar
o un poquito de sal.
Olivos de mis entrañas, del campo de mi corazón
seguir siendo el alimento, de toda nuestra región.
Natividad González Crespo.

viernes, 12 de noviembre de 2010

"SENTIR... sólo eso"


LA CHOPA

Tal vez fue por el vil dinero
o por pura ignorancia.

¡No saben lo que perdieron!

Te perdieron a ti
y a una niña que fantaseaba,
volando de rama en rama,
jugueteando con sus hojas
que el viento mimbreaba.

Jamás podré olvidar
lo que de ti hicieron:
madera y astillas,
ni siquiera hoy lo entiendo.

Quiero darte las gracias
por lo que me diste a mí.

Ese pueblo
no supo ver tu cielo,
no recordaron tu sombra,
color, olor, tu imagen
que tantas veces les acompañó
cuando a por agua bajaban.

Ahora como la tienen en casa
borran todos esos recuerdos.

Te quitaron la vida
a ellos el pulmón izquierdo
llevándose un pedacito de mi alma.

Aún siento tu marcha
y me pongo triste,
se me pasó el enfado,
pero no podré olvidarte,
ahora siento tu cielo vacío
cuando yo, miro el mío.

Este es el poema que Natividad González Crespo dedica a la Chopa que había en la "Fuente Vieja", podéis leerlo en su libro "SENTIR... sólo eso". FORO MADRID EDICIONES. Año 2006.

Natividad se define como: "mujer, esposa y madre , escribo sin animo de lucro solo es una manera de aportar mis sentimientos y la belleza que está a nuestro alrededor y de la que muchas veces no nos damos cuenta".

El libro fue presentado, donado y dedicado a la biblioteca por la autora en el Centro Cultural de Albendea.

Gracias Nati.